(AP Noticias) Por María Lucía Amoroto Venanzi. Efeméride del día – Primera llamada telefónica trasatlántica (1927)
Por María Lucía Amoroto Venanzi. Efeméride del día – Primera llamada telefónica trasatlántica (1927)
Fue un día en que las voces cruzaron océanos por primera vez sin cartas ni susurros de radio: el 3 de enero de 1927 se hizo la primera llamada telefónica directa entre Nueva York y Londres.
Del lado de Nueva York, estaba la voz de Walter S. Gifford, presidente de la compañía telefónica estadounidense.
Del otro lado del Atlántico, en Londres, quien respondió fue Earl Balfour, un político británico importante de aquellos años.
Imagínate el momento!!!
Eran tiempos en que la gente todavía escribía cartas que tardaban días o semanas.
De pronto, un teléfono empezó a vibrar en una oficina en Estados Unidos,
y la voz —real, humana, presente—
apareció al otro lado del océano como por arte de magia, como digo yo, cuando algo me emociona o me parece magnífico.
No era una película ni un sueño:
era la voz de otra persona, a miles de kilómetros, hablando como si estuviera cerca.
Dicen que la frase inicial fue sencilla, casi como cuando uno llama a un vecino:
"¿Me oye usted?"
Y la otra voz respondió:
"Sí, le oigo perfectamente".
Por un instante, el mundo pareció más chico,más unido,más humano.
Lo íntimo de esa historia no fue solo la tecnología,sino el asombro de escuchar una voz humana que no estaba en la misma ciudad,ni en la misma isla,
ni siquiera en el mismo continente…
Era como si el mundo entero pudiera hablar sin barreras.
Y a partir de ese instante,
las voces empezaron a viajar libres
y las distancias dejaron de ser muros.
Mi humilde reflexión
A veces pienso que el mundo tiene hoy más herramientas que nunca para estar unido.
La tecnología, los mensajes instantáneos, las llamadas que cruzan océanos en segundos…
todo parecería invitarnos a estar más cerca.
Y sin embargo, en lo profundo, da la sensación de que nos estamos alejando un poquito.
Se nota a nivel internacional, se nota en los países, y a veces también en lo más pequeño: en los pueblos, en las familias, en los vínculos cotidianos.
Tal vez haya muchos intereses dando vueltas, mucho ruido, muchas urgencias,
y poco tiempo para escuchar de verdad.
Es solo una mirada humilde, sin verdades absolutas.
Quizás no sea la tecnología la que nos separa, sino el modo en que la usamos
y el lugar que le dejamos al otro.
Porque comunicarnos nunca fue tan fácil,
pero encontrarnos de verdad, mirarnos, escucharnos y comprendernos, sigue siendo un desafío humano de todos los tiempos.
MLA.
Villaguay 2026-01-08