¿Cuánto más tiene que pasar para que se haga algo?
(AP Noticias) ¿Cuánto más tiene que pasar para que se haga algo?

¿Cuánto más tiene que pasar para que se haga algo?

Hoy me pasó a mí. Y podría haber sido mucho peor. Estaba estacionada, correctamente, en un lugar habilitado, con todas las tasas municipales al día. Era pleno centro de nuestra ciudad, en la esquina de San Martín y Mitre. Un carro tirado por un caballo, con dos personas que estaban juntando residuos, impactó contra mi auto.

Entiendo perfectamente que detrás de quienes realizan esta tarea puede haber una necesidad económica y una realidad social que no debemos ignorar. Pero una cosa no debería excluir a la otra: la necesidad de trabajar no puede significar que otros quedemos expuestos a situaciones de riesgo.

Y el problema no termina en un choque.

Cuando bajé del auto, lo hice con miedo. El caballo y el carro se venían encima. Y lejos de recibir siquiera un pedido de disculpas, recibí agresiones verbales, como si la responsable de lo ocurrido fuera yo.

Y, por supuesto, el daño de mi vehículo tendrá que ser reparado y los gastos los tendré que afrontar yo.

Y entonces me pregunto:

¿Cuánto más tiene que pasar?

Hace un tiempo, un joven policía de nuestra ciudad perdió la vida a causa de caballos sueltos, sin marcas y sin dueño.

En otra oportunidad, otra persona sufrió una lesión en su rodilla por la misma problemática.

Hoy me tocó a mí. Hoy fue un auto. Hoy pude bajarme y contar lo sucedido.

¿Y mañana?

¿Vamos a esperar otra persona lesionada?
¿Otra vida perdida?
¿Otro accidente que podría haberse evitado?

No se trata de estar en contra de quienes necesitan trabajar.
No se trata de criminalizar la pobreza.
Se trata de seguridad, convivencia y responsabilidad.

¿No será momento de que nuestra ciudad tenga una ordenanza clara y medidas concretas respecto de la circulación de vehículos de tracción a sangre en zonas urbanas?

¿Controles?
¿Regulación?
¿Identificación de los animales?
¿Condiciones de circulación?
¿Alternativas para quienes utilizan estos medios para subsistir?

Algo hay que hacer.

Porque quienes nos levantamos todos los días, trabajamos, cumplimos con nuestras obligaciones y pagamos nuestras tasas municipales también tenemos derecho a preguntarnos:

¿Qué garantías tenemos de que podemos circular, estacionar y transitar por nuestra propia ciudad sin quedar expuestos a situaciones como esta?

No escribo esto solamente por mi auto.

Lo escribo porque no quiero que el próximo accidente sea más grave.

Y porque quizás este episodio que hoy me tocó vivir sirva para que, de una vez por todas, dejemos de reaccionar después de la tragedia y empecemos a prevenir .

Quiero agradecer especialmente a la agente de Tránsito que se acercó. No llegué a preguntarle su nombre, pero no quiero dejar de reconocer su actitud. No solo me explicó y orientó sobre los pasos que debía seguir, sino que, en medio de los nervios y el miedo, tuvo algo que muchas veces olvidamos: empatía. Me contuvo.

No busco culpables. Busco respuestas.
No busco una pelea. Busco prevención.
Y, sobre todo, no quiero que tengamos que lamentar otra tragedia para empezar a actuar.

¿Cuánto más tiene que pasar para que hagamos algo?.

Mariana. S
Villaguay 2026-08-22














Tombola IAFAS