(AP Noticias) Cinerario: Emotiva ceremonia durante el depósito de las cenizas de Rubén De Matteis
Cinerario: Emotiva ceremonia durante el depósito de las cenizas de Rubén De Matteis
Por Ceferino Azambuyo
El miércoles 21 de octubre llegaron a Villaguay las cenizas de Rubén Darío De Matteis que fueron depositadas en el cinerario de la parroquia Inmaculada Concepción, con la presencia de familiares, el rito de depósito de las cenizas fue un momento muy emotivo acompañado de la oración comunitaria y de despedida espiritual.
Durante la ceremonia se encomienda el alma del difunto y se acompaña a la familia antes de colocar las cenizas en el cinerario parroquial.
El Vicario, Padre Hugo Ramón Darío González ofició la ceremonia, al cumplirse un mes del fallecimiento del recordado vecino de Villaguay, expresando: "Estamos aquí para orar por nuestro hermano Rubén Darío y para reafirmar nuestra fe y nuestra esperanza. Con San Pablo podemos decir, bendito sea Dios, padre de nuestro Señor Jesucristo, padre de misericordia y Dios de todo consuelo. Él nos conforta en toda nuestra tribulación. Dios Padre nuestro, nuestra fe confiesa que tu hijo ha muerto y ha resucitado. Concede a tu servidor Rubén Darío, que ha participado ya en la muerte de Cristo, participar también en su resurrección".
El religioso leyó el Evangelio según San Juan, el cual describe que, durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos, "No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar y cuando haya ido les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar a donde voy. Tomás le dijo, "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?" Jesús le respondió, "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí".
“Este pasaje de la Sagrada Escritura nos presenta Jesús en un contexto de despedida. Le está compartiendo su última cena con sus amigos, con sus discípulos y en esos momentos que son momentos de angustia, de incertidumbre para ellos, Jesús les deja estas palabras que están llenas de esperanza, palabras que hablan de promesas, de eternidad y de cielo. Esas palabras de Jesús también nos tienen que reconfortar a cada uno de nosotros”, reflexionó.
“Sabemos que todos estamos en este mundo de paso y nos cuesta aceptar nuestra fragilidad humana, nos cuesta también desprendernos de las personas con las que hemos compartido el camino de la vida. Por eso, en este momento de dolor, queremos renovar nuestra confianza en esas promesas de Dios, a quien nos dirigimos con mucha fe, con mucha esperanza y con mucha gratitud también por la vida, por todo lo compartido con Rubén en este camino de la vida. Cuando uno se va bien, sabe que no se lleva nada, solamente aquello que han sabido dar. Así que está partiendo con el corazón lleno de gestos de servicio, de amor, de caridad que ha sabido brindar y también lleno de amor por cada una de las personas que él ha amado y que sigue amando. La muerte no va a ser más fuerte que el amor y Jesús lo ha demostrado. Jesús murió por amor para mantener vivo el amor y esa es nuestra esperanza. Por eso hoy queremos dirigirnos al Señor con toda confianza, con toda esperanza, pidiendo que él también pueda sostener, dar consuelo a sus seres queridos y vamos a orar confiadamente a Dios nuestro Padre, por nuestro hermano Rubén Darío”.
En el marco del ritual de depósito de las cenizas, el sacerdote pronunció palabras en las cuales pidió: “Padre de bondad, en tus manos encomendamos el alma de nuestro hermano Rubén Darío, sostenidos por la esperanza de que en el último día resucitará con Cristo junto con todos los que han muerto con él. Te damos gracias por todos los beneficios con que lo favoreciste en esta vida mortal, beneficios que para nosotros se convertirán en signos de tu bondad y de la comunión de todos los santos con Cristo. Por eso, Señor, escucha con misericordia nuestros ruegos, abre para tu hijo las puertas del paraíso, concédenos a los que permanecemos en esta vida la gracia de poder consolarnos mutuamente con palabras de fe hasta que lleguemos a Cristo y así podamos vivir siempre contigo y con este hermano nuestro. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.
“Que el alma de nuestro hermano Rubén Darío y de todos nuestros fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.
El Vicario, al finalizar el ritual, recordó que “de una manera especial, los días 14 de cada mes estamos rezando por estos hermanos que están en el cinerario y son acompañados por nuestras oraciones”.
Villaguay 2026-10-22