Por Rubén Pioli. 29 de octubre: DÍA DEL ACEITERO
(AP Noticias) Por Rubén Pioli. 29 de octubre: DÍA DEL ACEITERO

Por Rubén Pioli. 29 de octubre: DÍA DEL ACEITERO

Hay historias que no se escriben en los libros, pero quedan grabadas para siempre en la memoria de un pueblo. Historias de trabajo, de coraje y de esas pequeñas grandes cosas que, con el paso de los años, se convierten en parte de nuestra identidad.
Esta es la historia de Macho Carbo, un personaje de Villa Domínguez, de 82 años, y de un carrito que hoy vuelve a encontrarse con su dueño después de tantas décadas.

Macho fue aceitero de la ex fábrica de aceite de lino Cooperativa Fondo Comunal de nuestra localidad, aquella industria tan importante y reconocida en su época, que durante años fue fuente de trabajo y movimiento para el pueblo. Su tarea consistía en acarrear, con su carrito, las bolsas de producción hasta los vagones del tren, en una rutina de esfuerzo y trabajo que formó parte de su vida.

Pero entre tantos recuerdos, hay una madrugada que quedó marcada para siempre.
Mientras la fábrica estaba en funcionamiento, se produjo un incendio que terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más recordadas de aquellos años. El expeller era embolsado caliente y, al quedar las bolsas apiladas, el calor fue generando brasas. Cuando se abrieron las puertas, el ingreso de oxígeno provocó una llamarada que desató el fuego.

En medio de las llamas y el humo, mientras el fuego consumía los carritos que utilizaban los trabajadores, Macho tomó una decisión que con el tiempo se transformaría en leyenda: atravesó el fuego y el humo para rescatar su carrito.
Los demás, fueron consumidos por las llamas. El suyo, en cambio, sobrevivió. Y vaya a saber si en aquel momento alguien imaginó que ese viejo compañero de trabajo iba a seguir guardando su historia durante tantos años.

Hoy, aproximadamente siete décadas después, ese carrito vuelve a ser protagonista.
Macho vive actualmente como residente del geriátrico del Hospital Noé Yarcho, y allí tuvo lugar un reencuentro muy especial: volvió a encontrarse con aquel compañero inseparable de sus jornadas en la fábrica. Un objeto sencillo para algunos, pero cargado de recuerdos, esfuerzo y una vida entera de trabajo para quien lo empujó tantas veces.

En su parte metálica todavía lleva grabado un nombre que no necesita presentación: MACHO.
Una inscripción que atravesó el tiempo, igual que su historia. Un carrito de unos 70 años que no solo sobrevivió al incendio de una fábrica, sino que también conservó la memoria de un trabajador y de una época que forma parte del pasado de Villa Domínguez.
Porque a veces los objetos tienen alma. Guardan las manos que los trabajaron, los caminos que recorrieron y las historias que nadie debería olvidar.

Y hoy, ese carrito volvió a encontrarse con Macho para recordarnos que la historia de un pueblo también vive en sus personajes, en sus recuerdos y en esas pequeñas reliquias que nos conectan con nuestras raíces.
Villa Domínguez 2026-10-30


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