Villaguay 2020-01-13


138 años de la llegada de Inmigrantes Belgas a Villaguay
Se convoca a la capilla de Lourdes para prender una vela
Se cumplen hoy 138 años de la llegada de Inmigrantes Belgas a Villaguay y por eso motivo se convoca a la capilla de Lourdes para prender una vela en recuerdo de los abuelos inmigrantes que se integraron a Villaguay.

En octubre de 1881 partía del puerto de Amberes el primer grupo de belgas formado por las familias: acompañados por Eugenio Scheppens, considerado el fundador de la colonia.

A fines de ese año, llegaron a Buenos Aires, y se alojaron en el “Hotel de Inmigrantes” unos y otros, en el “Hotel del Globo”. Una vez concluidos los trámites migratorios, se embarcaron nuevamente con destino al puerto de Colón.

Recorrieron el río de la Plata, el río Uruguay y en los primeros días de enero de 1882 bajaron a tierra. El 5 de enero comenzaron a transitar el último tramo de su viaje, en lentas carretas rumbo a Villaguay

Su llegada el 13 de enero de 1882, a Santa Rosa de Villaguay, llamó la atención de sus escasos pobladores.

Radicación de colonos belgas en Villaguay y Proceso de colonización agrícola

La profesora Beatriz Bosch en su trabajo sobre colonización expresa “El memorialista Juan E Carulla dedica encomiásticos párrafos a estas colonias “Al departamento de Villaguay – expresa en el libro -“Al filo del medio siglo “(1951)- le toco en suerte acoger a numerosos inmigrantes de nacionalidad belgas e italiana. (…) Los belgas se dedicaron exclusiva y definitivamente a las tierras que le habían concedido, transformándolas en productivas y hermosas fincas dignas de admiración. Nunca, mientras viva, podré olvidar a estos alegres súbditos de Leopoldo, aquel rey paternal cuyo retrato presidía la vida familiar en los hogares de los nuevos colonos. Ellos no solamente importaron para bien de la Argentina, brazos, energía, optimismo, y eficaces métodos de labranza, sino también su espíritu animoso, su honradez acrisolada y la pureza de sus costumbres familiares. Frecuente era toparse con ellos los domingos cuando bajaban al pueblo en “Charrettes o carros playeros, acompañados de sus mujeres y niños. Asistían a los oficios religiosos con manifiesta devoción y luego de pasear por la villa no dejaban de hacer un alto en cualquier cantina para beber un sorbo de fresca cerveza”.

Su presencia se debió al tesón de don Eugenio Schepens nativo de un pequeño pueblo de la provincia de Hainaut, aledaña a Francia.
Éste, había vivido en Argentina, oportunidad que aprovechó para interesar al gobierno de Entre Ríos para traer y ubicar en esa provincia colonos belgas, especialmente en el centro de la provincia, - en el Montiel.-
Los inicios de la empresa en su país natal, no fueron fáciles especialmente costaba convencer a los belgas, que era un pueblo no acostumbrado a la aventura, a dejar su tierra por otra, no obstante ello, realiza varias reuniones en su aldea natal y otras, para explicar las condiciones y bases que ofrecía la provincia.

En octubre de 1881 partía del puerto de Amberes el primer grupo de belgas formado por las familias: Van Hauvart, Van Haezevelde, Rossier, Declercq, Verbauwede, Van Cauwenberghe,Willems, Den Dauw,Don Velde, Van Den Dooren, Devetter,Van Humbeecq, Lagneau.

A fines de ese año, llegaron a Buenos Aires, y se alojaron en el “Hotel de Inmigrantes” unos y otros, en el “Hotel del Globo”. El cónsul belga y connacionales los llevaron a recorrer los principales barrios de Buenos Aires. Una vez concluidos los trámites migratorios, se embarcaron nuevamente con destino al puerto de Colón. Recorrieron el Río de la Plata, el río Uruguay y en los primeros días de enero de 1882 bajaron a tierra. Mientras esperaban las carretas que los trasladarían al lugar definitivo, se contactaron con extranjeros ya instalados en Colón y San José, quienes mostraron sus logros y aconsejaron sobre premisas a tener en cuenta en las nuevas tierras.
El 5 de enero comenzaron a transitar el último tramo de su viaje, en lentas carretas rumbo a Villaguay.

Su llegada el 13 de enero de 1882, a Santa Rosa de Villaguay, llamó la atención de sus escasos pobladores, y las autoridades los esperaban en la jefatura de Policía con un cartel donde se leía “Bienvenidos sean los peregrinos del trabajo”, Allí debían presentar su documentación y se les asignarían los lotes correspondientes a cada familia
Una vez concluidas estas instancias, comenzó el esfuerzo y el trabajo diario : hacer el pozo de agua, construir sus viviendas, cercar chacras, conformar tajamares, aprender a fabricar el adobe, quemar los ladrillos etc.

Posteriormente, contrataron a unos italianos fabricantes de ladrillos para que construyeran el molino harinero de los Van Hauvart, la fábrica de alcohol de los Van Humberck y el molino harinero de Crespi y Cuesta, al norte de la colonia para captar la producción de las colonias Santa Juana, Nueva Alemania y otras.
Desde el principio de su llegada, hubo dos temas que preocuparon a los colonos: tener una capilla, donde canalizar sus inquietudes espirituales y una escuela, donde aprendieran sus hijos correctamente el idioma castellano.

Para lo primero se unieron y en un esfuerzo conjunto levantaron una pequeña capilla en la esquina cedida para tal fin en la chacra de Van Hauvart. Años más tarde, cerca de allí se levantó una iglesia de mayor tamaño, bajo la advocación de Nuestra señora de Lourdes.

La educación primaria de los niños al principio fue impartida por maestros particulares, contratados por el grupo de colonos hasta que los entes gubernamentales cumplieran con el compromiso de crear y sostener una escuela.
En cada una de las colonias de las más de quinientas que se constituyeron en la provincia, el inmigrante entregó lo mejor que tenía y podía a sus congéneres así don Pedro Declercq y don Julio Van Hauvart eran los encargados de leer sobre los sucesos del mundo y comentárselos a sus pares en las reuniones que realizaban después de los oficios religiosos; Doña Matilde Van Hauvart de Declercq asistía a las parturientas o ayudaba con remedios caseros a los enfermos que recurrían a ella ante el dolor.

Los criollos les enseñaron a manejar los animales, tomar mate, comer guisos y locro, pero, también los recién llegados les enseñaron formas de trabajar la tierra, cultivar frutales, construir corrales o reemplazar el mate por el café con leche.
Tiempo después se instalaron colonos italianos y alemanes. Los primeros a veinte kilómetros de Villaguay en lo que se llamó “Colonia Santa Juana” y los segundos en otra llamada “Nueva Alemania” en el distrito Lucas. Estas presencias originaron un importante movimiento comercial en Villaguay.

Pasado cierto tiempo, se dieron cuenta que debían agruparse para defender sus intereses especialmente para la venta de las cosechas y la compra de mercaderías para el consumo. Luego de muchas reuniones e intercambios de criterios se optó por constituir una cooperativa “La Cosmopolita” que ubicó su sede en Villaguay. Construyó galpones para guardar las cosechas de trigo, lino y maíz cerca de la estación del ferrocarril, ya que desde allí, se embarcaban mediante este transporte principalmente al puerto de Buenos Aires. El movimiento que originó las actividades de la cooperativa determinó en pocos años la formación de un núcleo urbano alrededor de sus instalaciones y posteriormente adquirieron con créditos del Banco de la Nación una planta de silos que instalaron en los terrenos del ferrocarril.

La crisis del 30, la presencia de langostas, malas cosechas y la entrega de créditos a socios que nunca pagaron los beneficios obtenidos, llevaron a la cooperativa a su fin.

A principio de la década del 40, se expropió la mayor parte de las chacras para instalar cuarteles y viviendas para los integrantes del batallón, actualmente Regimiento de Caballería Tanques Nº 01 lo que obligó a muchas familias a instalarse en Villaguay o emigrar a otras ciudades.

Los descendientes, de estos esforzados colonos, hoy, forman parte de la pujante ciudad de Villaguay donde es frecuente observar los apellidos compuestos de origen belga, en casas de comercios y profesionales.

Bibliografía:
- Beatriz Bosch “El país de los argentinos.– Las Pampas”. Fascículo Nº36 : “Las colonias de Entre Ríos”.Centro Editor de América latina. Bs As. 1977.
- Beaurain Barreto, Juan A. “De Flandes a Montiel- ¡Así llegaron! Los colonos Belgas a Villaguay”- Villaguay (Entre Ríos) 2001 Schepens, Eugènes. (Traducción Hugo de Clercq) “Colonización Flamenca en Villaguay, Entre Ríos, Argentina.-Documento publicado en conmemoración de los 125 años de la Colonización Belga en Villaguay 2007.
- Devetter, Eriberto. “Qué fue de ellos”- Hechos protagonizados por inmigrantes Belgas llegados a Villaguay a partir de 1882.


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